Adobe es una de las empresas más odiadas de internet… no por la calidad de sus programas, sino por cómo trata a las personas que dependen de ellos. Photoshop, Premiere, Illustrator y After Effects se convirtieron en el estándar de la industria. Sin embargo, la relación con sus usuarios se deterioró hasta el punto de generar un rechazo masivo.
De garaje a imperio
En 1982, John Warnock y Charles Geschke fundaron Adobe en un garaje. Venían de Xerox, donde habían desarrollado un lenguaje gráfico para impresoras. En 1987 lanzaron Illustrator. En 1988 compraron Photoshop a los hermanos Knoll por 34.000 dólares (originalmente pensado para imágenes médicas). En los 90 llegaron Premiere y After Effects. En 1993 inventaron el PDF, un formato tan ubicuo que la mayoría de la gente ni sabe que es de Adobe.
A partir de los 2000 la estrategia cambió: comprar. En 2005 adquirieron Macromedia por 3.400 millones de dólares (Flash, Dreamweaver, etc.). Integraron lo útil y dejaron morir el resto. En 2022 intentaron comprar Figma por 20.000 millones de dólares, la única herramienta que realmente estaba haciendo dudar a los diseñadores profesionales de Illustrator e InDesign. Los reguladores europeos y estadounidenses bloquearon la operación y Adobe tuvo que pagar 1.000 millones de dólares en penalizaciones.
El gran cambio: de compra única a suscripción eterna
Antes de 2012 podías comprar Photoshop por 600-800 dólares o la suite completa por 1.500-2.600 dólares. Era caro, pero tuyo para siempre.
En 2012 llegó Creative Cloud: ya no comprabas, te suscribías. Si dejabas de pagar, el software dejaba de funcionar.
Adobe necesitaba ingresos predecibles. Un diseñador que compraba una licencia podía usarla cinco años sin pagar más. Con la suscripción se convertía en un ingreso mensual garantizado. Además, dejaron de dar soporte a las versiones antiguas. Cada actualización de macOS o Windows las hacía menos compatibles, empujando lentamente a todo el mundo hacia la suscripción.
Para 2023, el 73 % de los ingresos de Adobe ya venían de suscripciones. El plan funcionó exactamente como estaba diseñado.
Cancelar: una pesadilla diseñada a propósito
El plan por defecto era "anual con pago mensual". Parecía flexible, pero era un contrato de un año. Si cancelabas antes, pagabas el 50 % de las cuotas restantes. Ejemplo: tras 3 meses a 60 dólares, cancelar te costaba 270 dólares más.
Según la demanda de la FTC de junio de 2024, estas condiciones estaban ocultas en letra pequeña, detrás de casillas opcionales. Adobe solo mostraba el precio mensual. El proceso de cancelación era un laberinto de pantallas y transferencias telefónicas. Muchos usuarios creían haber cancelado y seguían recibiendo cargos semanas después.
La FTC demandó a Adobe y a dos ejecutivos personalmente. El caso se cerró con un pago de 150 millones de dólares. Adobe no admitió ninguna culpa y siguió como si nada.
¿Por qué no se van los usuarios?
Hoy existen alternativas reales:
DaVinci Resolve (Blackmagic Design): hace casi todo lo que Premiere y, en color grading, lo supera. La versión base es gratuita.
Affinity (Photo, Designer, Publisher): ahora completamente gratis, con buena compatibilidad de archivos y sin suscripción.
El problema no es la falta de opciones, sino el coste de cambiar: tiempo de aprendizaje, flujos de trabajo consolidados durante años y clientes que siguen enviando y pidiendo archivos en formatos Adobe.
Los términos de servicio y Firefly
En junio de 2024 Adobe actualizó sus términos. Al abrir los programas aparecía un pop-up: aceptar o no poder continuar. En la práctica, Adobe obtenía una licencia mundial y gratuita sobre el contenido que subieras a sus servicios en la nube (portafolios, proyectos de clientes, documentos confidenciales).
Después del escándalo tuvieron que aclarar que no usarían ese contenido para entrenar inteligencia artificial. La aclaración llegó tarde: Firefly (lanzado en 2023) ya se había entrenado con millones de imágenes. Adobe afirmó que solo usó material con derechos correctos, pero investigaciones señalaron también el uso de imágenes generadas por Midjourney. Artistas que subieron trabajo a Adobe Stock afirmaron no haber dado consentimiento.
Firefly generó 13.000 millones de imágenes hasta 2025. Esas imágenes y el modelo pertenecen a Adobe.
El momento actual
Adobe tiene 850 millones de usuarios activos, una demanda federal cerrada por 150 millones, un intento de fusión fallido que costó 1.000 millones, y una herramienta de IA que automatiza habilidades por las que sus propios usuarios llevan décadas pagando.
Es, reputacionalmente, uno de los peores momentos de su historia.
Créditos
Video original de PUNTO EXE — El FIN de Adobe
https://www.youtube.com/watch?v=YoziQO0IBgE
Nota: esta es una versión resumida y estructurada del contenido del video para facilitar su lectura. Se recomienda ver el original completo para la narración, matices y detalles del autor