Huawei: 798 gramos contra el bloqueo tecnológico
El nuevo MateBook Pro S pesa apenas 798 gramos, pero detrás de esa cifra hay una historia mucho más grande: Huawei desarrolla sus propios procesadores, utiliza HarmonyOS y avanza hacia un ecosistema tecnológico menos dependiente de Estados Unidos. Las restricciones que Washington impuso desde 2019 buscaban limitar a la compañía. El efecto más incómodo para sus impulsores es que también aceleraron la necesidad de Huawei de fabricar por sí misma aquello que antes podía comprar.
Por Administrador
Publicado en 29/08/2026 18:39 • Actualizado 29/08/2026 21:12
Tecnología
MateBook Pro S

 

 

 

Hay notebooks que compiten por ser más rápidas, más grandes o más baratas.

Y después está el MateBook Pro S.

Huawei acaba de llevar el concepto de ultraligero a un extremo: 798 gramos para una computadora de 14,2 pulgadas y apenas 11,9 milímetros de espesor. Tiene pantalla OLED de 3120 × 2080 píxeles y 120 Hz. La cifra de peso corresponde a determinadas configuraciones; otras llegan a 805 y 825 gramos.

Pero el peso es apenas la puerta de entrada a esta historia.

Porque debajo de esa carcasa hay algo mucho más importante que una computadora liviana: un procesador Kirin desarrollado por Huawei y HarmonyOS 6.1 como sistema operativo.

Y ahí aparece Donald Trump.

 

El bloqueo

 

En mayo de 2019, durante la primera presidencia de Trump, Estados Unidos incorporó a Huawei y a varias de sus filiales a la Entity List. La medida estableció fuertes restricciones para que empresas sometidas a las regulaciones estadounidenses pudieran exportar determinados productos y tecnologías a la compañía china.

En 2020 Washington amplió todavía más los controles, incluyendo determinados productos fabricados fuera de Estados Unidos cuando utilizaban tecnología o software estadounidense bajo las reglas de exportación. El objetivo declarado era proteger la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.

Para Huawei significó un problema enorme.

Pero también creó un incentivo.

Si una empresa puede perder de un día para otro el acceso a tecnologías fundamentales, tiene una razón muy poderosa para desarrollar alternativas propias.

Y Huawei empezó a hacerlo.

 

El tiro que puede salir por la culata

 

Durante años, buena parte de la industria tecnológica mundial se construyó sobre cadenas de suministro globales. Una compañía podía diseñar un producto en un país, utilizar un procesador desarrollado en otro, software de un tercero y componentes fabricados en varios continentes.

Era eficiente.

Hasta que dejó de serlo.

Las restricciones estadounidenses obligaron a Huawei a reducir su dependencia de ese modelo y acelerar el desarrollo de tecnologías propias.

El MateBook Pro S es una demostración concreta de ese proceso.

No es simplemente una notebook china que utiliza componentes chinos.

Es un equipo que intenta controlar piezas cada vez más importantes de su propia arquitectura tecnológica: hardware, procesador y sistema operativo.

 

798 gramos

 

Conseguir que una computadora de 14,2 pulgadas pese menos de 800 gramos no es sencillo.

Huawei utiliza una estructura de aleación de magnesio-litio y una placa interna diseñada para ocupar muy poco espacio. La compañía también desarrolló un sistema de refrigeración ultradelgado para mantener el equipo dentro de los límites térmicos de un diseño tan compacto.

El resultado es una computadora que, al menos sobre el papel, consigue combinar una pantalla grande con un peso extraordinariamente bajo.

Pero hay algo que llama mucho más la atención que los gramos.

El procesador.

 

Kirin

 

El MateBook Pro S utiliza el Kirin XE90, un chip desarrollado por Huawei.

La compañía afirma que frente a la generación anterior consigue mejoras del 23% en rendimiento de un solo núcleo, 25% en eficiencia energética y 40% en procesamiento de inteligencia artificial. Son cifras del fabricante, por lo que corresponde tomarlas como tales hasta disponer de pruebas independientes comparables.

Lo importante, de todos modos, no es decidir si el Kirin es mejor o peor que un Intel, AMD o Apple.

Lo importante es que existe.

Huawei está intentando construir una alternativa propia en un área en la que las restricciones estadounidenses hicieron especialmente difícil acceder a tecnología avanzada.

Y no se quedó solamente con el procesador.

 

HarmonyOS

 

El MateBook Pro S funciona con HarmonyOS 6.1.

Eso representa otro paso importante.

Huawei no está intentando únicamente reemplazar una pieza de hardware. Está construyendo un ecosistema que pueda integrar computadoras, teléfonos, aplicaciones y otros dispositivos sin depender de Windows como plataforma principal.

La apuesta es enorme porque un sistema operativo no se construye solamente con código.

Necesita desarrolladores.

Aplicaciones.

Usuarios.

Fabricantes.

Servicios.

Y tiempo.

Pero Huawei ya está intentando crear ese círculo.

 

La paradoja

 

Acá aparece la parte que más me interesa de toda esta historia.

Las restricciones estadounidenses fueron diseñadas para limitar las capacidades tecnológicas de Huawei.

Y sería absurdo afirmar que no tuvieron consecuencias: las tuvieron, y fueron muy importantes.

Pero también produjeron un efecto secundario.

Aumentaron el valor estratégico de todo aquello que Huawei pudiera desarrollar por sí misma.

Un procesador propio pasó de ser una opción a convertirse en una necesidad.

Un sistema operativo propio pasó de ser una alternativa a convertirse en una cuestión estratégica.

La investigación pasó a ser todavía más importante.

Y Huawei invirtió enormes cantidades de dinero en ella.

La compañía informó que en 2025 destinó unos 27.500 millones de dólares a investigación y desarrollo, equivalentes al 21,8% de sus ingresos.

No significa que las sanciones hayan convertido mágicamente a Huawei en una empresa invencible.

Significa algo más interesante:

obligaron a Huawei a acelerar una transformación que probablemente habría llevado mucho más tiempo en condiciones normales.

 

Y entonces aparece HP

 

Hay un dato reciente que parece escrito para cerrar esta historia.

El 26 de agosto de 2026, Huawei y la estadounidense HP anunciaron un acuerdo mundial de licencias cruzadas sobre patentes Wi-Fi, incluyendo tecnología relacionada con Wi-Fi 7. HP podrá utilizar determinadas patentes de Huawei y Huawei tendrá acceso a determinadas patentes de HP.

HP aclaró que se trata de un acuerdo habitual de licenciamiento tecnológico y que no implica una alianza comercial o estratégica entre ambas compañías. Y tiene razón: no hay que exagerar lo que significa.

Pero el dato sigue siendo significativo.

Una empresa china sometida a restricciones estadounidenses posee tecnología patentada que una de las grandes compañías estadounidenses de computación necesita licenciar.

Eso no significa que Huawei haya ganado la guerra tecnológica.

Tampoco significa que Estados Unidos haya perdido.

Pero demuestra que Huawei sigue siendo un actor tecnológico relevante incluso dentro del escenario que Washington intentó limitar.

 

 

¿Qué ocurre cuando intentás impedir que un competidor compre tu tecnología y terminás dándole una razón para aprender a fabricarla?

Trump quiso ponerle un techo a Huawei.

Huawei decidió construir otra escalera.

Y hoy esa escalera pesa 798 gramos.

 

Fuentes y crédito

 

Fuentes: Huawei, Bureau of Industry and Security del Departamento de Comercio de Estados Unidos y Reuters.

Crédito del producto: Huawei MateBook Pro S.

 

Nota editorial: las cifras de rendimiento del Kirin XE90 atribuidas a Huawei se presentan como datos del fabricante y no como resultados de pruebas independientes.

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