Vaca Muerta mueve una fortuna. Entonces, ¿dónde carajo está la plata?
Una economía ralentizada y una plata que parece alcanzar cada vez para menos. Basta con salir a la calle: hay miles de cadenas de pago cortadas y nadie tiene un mango. Entonces la pregunta es sencilla: ¿dónde está la plata? La mía, el que la tenga, que la vaya soltando. Tengo que pagar la tarjeta.
Por Administrador
Publicado en 16/09/2026 22:19
Actualidad

 

 

Hay algo que cuesta explicar cuando uno mira los números de Vaca Muerta y después mira la calle.

Porque los números son enormes.

Durante el primer semestre de 2026, Argentina tuvo un superávit comercial energético de US$5.950 millones. Las exportaciones de combustibles y energía llegaron a US$7.619 millones, un 42% más que en el mismo período del año anterior. El petróleo crudo fue uno de los grandes responsables de ese salto.

Y Vaca Muerta sigue creciendo.

La producción de petróleo neuquina aumentó 32,4% interanual durante el primer semestre, según el informe de coyuntura de ACIPAN. Pero acá aparece el dato que nos interesa: las ventas reales de los supermercados de Neuquén cayeron 3,6% en ese mismo período.

Pará.

Más petróleo. Más exportaciones. Más dólares.

Y menos consumo.

Entonces volvemos a la pregunta del título.

¿Dónde carajo está la plata?

No estamos diciendo que Vaca Muerta no genere riqueza. Todo lo contrario. La genera y mucha.

De hecho, el complejo hidrocarburífero representa alrededor del 36% de todos los salarios privados registrados que se pagan en Neuquén, aunque representa cerca del 16% de los puestos de trabajo privados. Son salarios mucho más altos que el promedio y explican por qué el sector tiene semejante peso económico.

Tampoco estamos diciendo que esté mal que las empresas ganen plata.

Una empresa invierte para ganar plata. Si no gana, no invierte. Y si no hay inversión, tampoco hay producción, empleo ni exportaciones. Hasta ahí, no hay misterio.

La discusión empieza en otro lugar.

¿Cómo se reparte económicamente una actividad que genera semejante cantidad de dólares?

Ahí aparecen las regalías, los impuestos, los salarios, las inversiones, los proveedores, las exportaciones y también los beneficios que el Estado nacional ofrece para atraer nuevas inversiones.

Por ejemplo, el RIGI establece para los proyectos alcanzados una alícuota del 25% en Ganancias, beneficios aduaneros, mecanismos especiales para el IVA y estabilidad fiscal durante 30 años. También establece un esquema progresivo para la disponibilidad de divisas generadas por los proyectos.

Eso no significa que las empresas no paguen impuestos. Los pagan. Tampoco significa que el RIGI sea bueno o malo por definición. Es una decisión de política económica para intentar atraer inversiones.

La pregunta que nos interesa es otra:

¿Qué obtiene Argentina a cambio de esas condiciones?

Y ahí necesitamos mirar los números completos, no solamente el cartel de “Vaca Muerta exporta”.

Porque los dólares que entran por exportaciones no son automáticamente pesos circulando por Neuquén.

Una parte vuelve a invertirse. Otra paga costos. Otra va a salarios. Otra corresponde a impuestos y regalías. Otra puede quedar en las empresas. Y en los proyectos alcanzados por determinados regímenes existen reglas específicas sobre el acceso y disponibilidad de divisas.

Todo eso se puede medir.

Y debería medirse.

Porque hay una contradicción que ya está apareciendo en los datos neuquinos: la economía provincial creció 1,7% durante el primer semestre, pero cayó 0,9% entre el primer y el segundo trimestre; mientras tanto, el petróleo siguió creciendo fuerte y el consumo no acompañó.

No es una contradicción imposible. Una economía puede crecer sin que todos sus habitantes sientan ese crecimiento de la misma manera.

Pero justamente por eso hay que dejar de discutir esto como una cuestión de fe.

Ni “Vaca Muerta nos va a salvar”.

Ni “las petroleras se llevan todo”.

Las dos frases son demasiado fáciles.

Lo interesante está en hacer las cuentas.

Cuánto genera Vaca Muerta.

Cuánto exporta.

Cuánto recibe Neuquén.

Cuánto recauda Nación.

Cuánto se paga en salarios.

Cuánto se reinvierte.

Cuánto queda en proveedores y empresas locales.

Y cuánto termina efectivamente convertido en actividad económica en la provincia.

Porque mientras escuchamos hablar de récords de producción y miles de millones de dólares, hay algo que no es una estadística: la sensación de que en la calle no hay plata.

Y eso tampoco alcanza con negarlo.

El dato del comercio está ahí. El consumo está ahí. Los números de Vaca Muerta están ahí.

Ahora hay que juntar todas esas piezas y seguir la guita.

Porque quizás la pregunta no sea solamente dónde está la plata.

Quizás la pregunta más importante sea:

¿Quién la tiene, y cuando larga?

La mía, el que la tenga, que la vaya soltando.

 

Tengo que pagar la tarjeta.

 

 

 

 

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